Explicamos qué es la dermatitis atópica y cómo comprobar su trascendencia clínica en un paciente.

La dermatitis atópica en el contexto de la alergia a alimentos se considera un proceso alérgico mixto (mediado por IgE y celular).

En los primeros años de vida algunos alimentos, sobre todo la leche y el huevo, pueden jugar un papel en la aparición o exacerbación de la dermatitis atópica.

Ante un lactante con dermatitis atópica moderada-grave, resulta necesario descartar si los alimentos de la dieta consumida en ese momento son un factor causal o agravante de la enfermedad. Los pacientes con dermatitis atópica con niveles altos de IgE total pueden presentar pruebas cutáneas e IgE sérica específica positiva para múltiples alimentos. La trascendencia clínica de esta sensibilización debe ser comprobada mediante provocación controlada. En ocasiones es preciso realizar una dieta corta de evitación (no mayor de 3 semanas) de uno o varios de los alimentos sospechosos, con una reintroducción posterior de uno en uno y valoración de los síntomas mediante controles de la clínica en las semanas siguientes. La clínica típica de la dermatitis atópica no sigue, necesariamente, la relación ingestión/aparición de síntomas inmediatos, pudiendo demorarse días. Al ser el curso mismo de la dermatitis cambiante, con periodos de aclaramiento y exacerbación de las lesiones por diversos desencadenantes (inhalantes, infecciones, irritantes), la evaluación puede ser difícil.

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